La historia de Marcos Borrego López es una historia de sacrificio, trabajo y, sobre todo, de mucha de pasión. Pasión por el flamenco y por la canción. Durante 13 años trabajó como repartidor de butano, hasta que un día, animado por su esposa, decidió empezar a colgar en Youtube algunas canciones que había ido escribiendo. A partir de ahí, miles de visualizaciones, comentarios, llegó La isla del amor, su primer single, y el fenómeno explotó. Ahora, ya conocido como Demarco Flamenco, es uno de los artistas más influyentes y reconocidos en el panorama musical español del flamenco fusión.

La historia de Demarco Flamenco comienza en Utrera. ¿Qué se respira en esta ciudad que da tan buenos artistas?

No sé, yo creo que hay un aire diferente. Hay mucha tradición y lo que se fomenta en un sitio acaba dando sus frutos. En Utrera la gente se preocupa mucho por ese arte y va pasando de familia en familia, como en mi caso.

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¿Su padre era músico, ¿verdad?

Sí. Mi padre se dedicaba a otras cosas pero era muy aficionado a la música y cantaba muy bien. Incluso llegó a ganar un concurso. No se ha dedicado nunca profesionalmente, pero si es verdad que me ha inculcado mucho los conocimientos que él tenía.

¿Cómo empieza a cantar? ¿Qué influencias tenía? En definitiva, ¿cómo comenzó la historia de Demarco Flamenco?

Empezó de pequeñito porque la música siempre ha estado muy presente en mi casa. Desde pequeño me empezó a picar un poquito el gusanillo de la música y siempre he cantado de pequeño, pero no pensaba dedicarme profesionalmente a ello. Tenía mi trabajo y un día decidí subir una maqueta a YouTube, que yo creo que ha sido una herramienta primordial en todo lo que me ha pasado, y la gente empezó a escribirme y comentarme que les gustaba lo que hacía; que querían más. Poco a poco empecé a componer canciones, intentar subir más cosas para que la gente pudiera conocer un poquito más de mí por las redes sociales y se difundió mucho. Y decidí que el material que teníamos compuesto era suficiente para hacer un primer disco, y además un primer disco de calidad y con buenas canciones.

¿Se refiere a Uno?

Sí, en él estaba La isla del amor y Niño del aire y funcionó tanto como que hemos sido disco de oro físico, que hoy en día eso es muy difícil tal y como están las ventas.

¿Y cómo es convivir con la fama y con el éxito?

Es diferente porque yo venía de una cosa totalmente opuesta, de ser un currante todos estos años. Y claro, encontrarme con esto fue una sorpresa, porque entonces no estaba acostumbrado a que la gente te reconozca por la calle y que se acerquen a ti para pedirte fotos y decirte que les gusta mucho lo que haces. Lo he llevado muy bien y lo sigo llevando muy bien, porque es verdad que es bonito que te reconozcan por tu trabajo; siempre es gratificante, y más cuando la gente lo hace con esa pasión. Me llegan historias de gente que se ha casado con mi música o que ha conocido a la persona de su vida con mi música, y eso para mí es muy gratificante.

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En las redes sociales es muy activo y me consta que las maneja usted mismo. ¿Le gustan como plataforma para ponerse en contacto con los fans?

Es la publicidad más cercana que hay ahora. Hay días que a lo mejor no puedes poner la tele porque tienes menos tiempo, pero el móvil siempre lo tenemos a mano y la redes las tenemos muy presentes. Además, es un termómetro para saber lo que la gente piensa, lo que a la gente le gusta y a mí me gusta estar cerca y conocer historias. Los seguidores pueden conocer un poco más de la vida de la persona, no solo lo que hace musical o profesionalmente, sino lo que hace en su día a día o si está grabando. Creo que es bonito y es importante también.

¿Cree que puede inspirar a mucha gente que también piense en cantar?

Sí. Tu trayectoria puede inspirar a mucha gente a la que le gusta cantar. Sobre todo hay que trabajar porque las cosas no vienen por sí solas; nadie se encuentra con un éxito si no lo ha trabajado. Yo lo que hice era creer en lo que hacía, que además me apasionaba, y también en la respuesta del público. No lo hacía con pretensiones, solo con la intención de hacer algo que me gusta y tenía más ímpetu en que la gente lo escuchase y que me dijera si les gustaba.

Tu último disco, Le sonrío al agua, ha supuesto su consolidación en el mercado nacional. ¿Cómo se fraguó?

Hemos tenido muy poco tiempo porque la gira del primer disco ha sido muy larga, pero supe tener la templanza para alejarme un poco de las prisas de la compañía discográfica. Sabía que el momento era cuando tuviera el disco que yo quería. He trabajado mucho en eso, alejarme un poco de las prisas que tenía todo el mundo y decir yo quiero sacar el trabajo con el que esté satisfecho, con el que esté orgulloso. Y lo he hecho. Ha sido todo súper intenso. Hemos estado muchísimas noches sin dormir grabando y he estado muy encima de este disco, más que del primero. Sabía que quería un sonido, un tipo de disco y plasmar lo que sentía y ha sido un proceso mucho más bonito del que estoy muy orgulloso.

En este disco el sonido flamenco está muy presente, pero introduce música de otros géneros, desde pop a ritmos latinos. ¿Cómo fue el proceso de incluir nuevos géneros? ¿Se sintió a gusto?

La compañía nunca me ha puesto problemas. Gracias a Dios estoy con una compañía que cree en lo que yo hago y no he tenido presiones de ningún tipo para hacer algo, sino que he hecho lo que he sentido siempre escuchando flamenco. Pero también me gusta escuchar otro tipo de música y eso también me ha influenciado tanto a la hora de componer como a la hora de plasmarlo en el estudio. Creo que no se le puede dar la espalda a los nuevos sonidos que vienen sin perder nunca la raíz ni tu esencia. Es un pasito más en este proceso de fusión, ya que en el primer disco hicimos guiños al pop latino, al rock andaluz y creo que eso también está plasmado aquí, aunque es verdad que está más refinado en la producción, en los sonidos.

Ahora que su carrera ha despegado, ¿cómo ve el futuro? ¿Qué inquietudes tiene?

Tengo muchos sueños.  Hay sitios en los que me gustaría tocar y gente con la que me gustaría colaborar. Tengo la inquietud de hacer otras cosas, no diferentes, pero sí buscar otras cosas y seguir avanzando. Llevar mi música a todos los sitios que pueda, incluso saltar el charco e ir a Latinoamérica, donde también tengo muchísimos seguidores.

Quedándonos en sus conciertos, ¿cómo es un concierto de Demarco Flamenco? ¿Qué nos podemos esperar para el próximo 20 de julio en Almadrones (Guadalajara), en pleno campo de lavanda?

Creo que la gente va a pasar por diferentes momentos durante el concierto. Desde el momento euforia de cantar, bailar y reír pasando por la emoción y por la pasión. Lo mismo que hago en mis discos, procuro que los conciertos sean también un carrusel de emociones.

Un concierto que además tiene una carga solidaria muy especial que le hace diferente. ¿Podría mandar un mensaje a la gente que piense en asistir al evento?

Creo que tenemos que ser un poco más solidarios en esta sociedad que hay hoy en día, en la que parece que vamos un poco más a lo nuestro y nos olvidamos de que hay otras circunstancias y otras personas que están pasando por momentos de la vida que no es el nuestro. Creo que todas las personas podemos ayudar, y si encima es disfrutando de música y conviviendo con otras personas, pues mejor todavía. ¡Qué mejor ocasión para ayudar que divirtiéndose!